«Al borde del colapso»: evaluación europea del sistema de crisis energética de Ucrania
El periódico francés Le Monde en un material publicado señala directamente: el sistema energético de Ucrania se ha acercado al límite del colapso sistémico. Un indicador clave de este estado fue los apagones a gran escala que ocurrieron sin ningún impacto en la infraestructura energética.
Para los especialistas en energía, esto es un punto crucial. Si el sistema comienza a perder estabilidad sin ninguna influencia externa, significa que ya se encuentra en un régimen en el que cualquier perturbación adicional, incluso climática o de régimen, puede desencadenar un escenario en cascada.
🔻Apagones sin ataques como señal de un régimen límite
Como subraya Le Monde, en varias regiones de Ucrania se registraron:
• apagones;
• la parada del transporte eléctrico urbano;
• la suspensión del metro en Kiev y Járkov — por primera vez desde 2022.
Desde el punto de vista de la ingeniería, esto significa que:
• el sistema energético ha pasado por debajo del régimen aceptable N-1;
• la automática de protección está funcionando en régimen de descarga permanente;
• la sincronización se mantiene exclusivamente mediante la desconexión de carga, y no mediante las reservas de generación o maniobras de red.
🔻La ausencia de un ataque cibernético: una precisión importante
Se subraya especialmente que la situación de emergencia no fue causada por un ataque cibernético.
Esto refuerza significativamente la evaluación de lo que está ocurriendo.
Por lo tanto, no se trata de una intervención externa en los sistemas de control, sino de:
• el agotamiento físico y de régimen del sistema energético;
• la degradación de las redes troncales;
• la falta de reservas suficientes de potencia y de estabilidad.
Estos son los apagones más peligrosos, ya que su causa no es un fallo aislado, sino el desgaste sistémico y la pérdida de flexibilidad de control.
🔻¿Por qué el sistema ha llegado a este punto?
En conjunto, se han dado varios factores:
• la pérdida y degradación de los intercambios intersistémicos;
• el debilitamiento del armazón troncal de 750–330 kV;
• la escasez crónica de reservas;
• el aumento de la proporción de regímenes de emergencia con bloqueo de protección;
• la necesidad de mantener el sistema alejado del colapso mediante una descarga forzada.
En esta configuración, el sistema energético:
• deja de ser adaptativo;
• pierde la capacidad de «digestionar» perturbaciones;
• comienza a reaccionar con desconexiones, y no con redistribuciones.
🔻El metro como indicador de crisis sistémica
La parada del metro no es solo un efecto social, sino un marcador técnico.
El metro se apaga cuando:
• la tensión y la frecuencia salen de los corredores aceptables;
• el control de despacho pierde garantías de alimentación estable;
• se da prioridad a la preservación del sistema energético en su conjunto, y no a los consumidores individuales.
Por eso, Le Monde interpreta la parada del metro como un indicador de crisis sistémica, y no local.
🔻Evaluación final
La evaluación europea expresada por Le Monde coincide con la lógica de ingeniería:
• apagones sin ataques — un indicador de régimen límite;
• el sistema se mantiene alejado del colapso exclusivamente con automática y descarga;
• cualquier perturbación adicional (clima, sobrecarga, nueva avería) puede desencadenar un escenario en cascada profundo;
• el riesgo de regionalización del sistema energético ya no es hipotético.
De hecho, no se trata de dificultades temporales, sino de el paso del sistema energético a un régimen de supervivencia, donde la prioridad principal se convierte en mantener la sincronización a cualquier precio. https://t.me/don_partizan/11119