domingo, 11 de enero de 2026

 

Trump y su mundo de fantasía



Lo de Trump, diciendo que él se hará cargo de la “transición” y la refundación de Venezuela (aunque no usó esta expresión) sólo puede ser entendido como producto de la desesperación ante los cambios de un mundo que ya no volverá a ser el de antes. Pretender por ejemplo que Venezuela deje de venderle petróleo a China es un absurdo de imposible cumplimiento, como lo es el planteamiento de la nueva Estrategia de Seguridad Nacional que se propone alejar de la región a “potencias extra-hemisféricas” como China, Rusia, Irán e inclusive India. Lo de Trump es un retroceso por comparación a la formulación original de la Doctrina Monroe que rechazaba cualquier intento de las viejas potencias europeas de intentar la re-colonización de los países latinoamericanos y caribeños pero no llegaba a extremos tan desquiciados como para exigir, como hace Trump, la ruptura de vínculos comerciales entre nuestros países y otros más allá de la región, aunque fuera con las viejas potencias colonialistas. El magnate neoyorquino en cambio quiere cerrar con alambres de púa a todo el hemisferio, proclamarse su dueño absoluto e intentar, con esta locura, recuperar posiciones en la arena internacional arrasando con los preceptos del derecho internacional y la libertad de comercio. 

¿Qué va a hacer con los numerosos países que tienen como primer socio comercial o inversionista a China, Brasil o Chile, sin ir más lejos? ¿Los va a bombardear como hizo en Venezuela? 

Además, ¿entre los aduladores que lo rodean no hay nadie que le diga a Trump que China dispone de armas comerciales, financieras y tecnológicas como para infligir un enorme daño a la economía de Estados Unidos si la Casa Blanca persiste en impedir que el gigante asiático comercie con los países del hemisferio occidental? Un solo ejemplo basta para probarlo: China tiene de lejos la mayor reserva de tierras raras del mundo y además domina su refinado, procesando inclusive gran parte de las que se extraen otros países. Y sin ese insumo la industria bélica estadounidense queda paralizada. ¿Cree Trump que Beijing admitirá pasivamente, sin tomar represalias ante su tentativa de alejarla del hemisferio occidental? En suma, esto es un gigantesco sinsentido condenado al fracaso. En un mundo altamente interconectado por múltiples cadenas internacionales de valor la propuesta de Trump es un disparate, producto de un patológico delirio de grandeza y de omnipotencia que más pronto que tarde acabará por acelerar aún más la declinación de los Estados Unidos, algo que, como lo demuestra la historia de los imperios, no se detiene por la fuerza de las armas.

https://www.pagina12.com.ar/2026/01/08/trump-y-su-mundo-de-fantasia/

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