sábado, 24 de enero de 2026

 Ecología política y ecología económica

Así la ecología científica y la ecología política colocan ambas con fuerza el problema de una nueva cultura de la relación de las personas con la naturaleza y de la responsabilidad humana en 'la gestión de la Biosfera, es decir del sistema integrado que comprende tanto la Tierra como la vida que de ella surge y coevoluciona, incluidos los humanos. Al final de su viaje por la historia de la ecología, Deléage concluye que «nosotros somos de la naturaleza y estamos en ella». «La ecología no puede huir de este desafío: construir un conocimiento de la naturaleza en el que los seres humanos se reconozcan como parte integrante, no como una instancia de dominio, extraña y hostil» (p. 305).

Reseña de Tiziano Bagarolo (Deléage 1993)

Bibliografía

Deléage, J. P. (1993): Historia de la ecología. Una ciencia del hombre y de la naturaleza. Barcelona: Icaria (Icaria Antrazit, 61).

2 comentarios:

  1. Deléage no deja de resaltar la ambigüedad de los enfoques oficiales de los grandes problemas, así el «desarrollo sustentable» del Informe Bruntland se predica sobre todo en los países subdesarrollados y no en el Japón (que importa el 99% de la energía que consume) o en Europa occidental (que se orienta hacia la política de incentivos a la natalidad, en el momento en que cierra la frontera a la inmigración); ni en los EEUU (que con el 5% de la población mundial consume un tercio de los recursos mundiales y produce el 25% del dióxido de carbono añadido a la atmósfera). En efecto, la gestión humana de la Biosfera presenta un dilema actual: por un lado, lo que Deléage define como la «tentación ecocrática», la delegación a un poder tecnocrático-autoritario (a propósito de esto Deléage recuerda la discutible idea de Hans Jonas);
    Reseña Tiziano Bogaloro (Deléage 1993)

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  2. por otro lado, la idea en favor de una nueva «ciudadanía ecológica y planetaria», de una nueva cultura y de unas nuevas formas sociales, que den responsabilidades en la gestión a todos los «pasajeros de nuestro planeta Tierra, sin discriminación alguna» (p. 305).

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